Él,
me provoca una sonrisa plena, exactamente la numero tres, una de mis
sonrisas preferidas que él tanto conoce. Tiene el don de saber
cúantas caras tengo, cuántas miradas, respiraciones, gestos o
sonrisas y el significado de cada una de ellas. Siempre encuentra las
palabras apropiadas para cada momento y las caras correspondientes.
Es fascinante y a la vez sorprendente. Cuando lo vi por primera vez,
no sabía quién era, tampoco me imaginaba como podía llegar a ser
pues no lo conocía.
Han
pasado los años.. que bonito es decir esa pequeña porción de
cuatro palabras, así escrito parece ser que lleváramos una larga
vida juntos pero lo cierto es que lo nuestro ha ido por épocas, no
ha habido un ritmo o un periodo de tiempo que cuente las veces que
nos hemos besado ni los días que hemos dormir juntos, porque yo lo
definiría algo así como un poco de febrero, otro poquito de octubre
y una pizca de noviembre y diciembre.
Hemos
llegado a un punto en que con sólo escucharnos por teléfono,
sabemos qué le pasa a uno o al otro, en conocer perfectamente
nuestros gustos y así comprarnos los mejores regalos, en dejar de
cocinar cosas con un ingrediente determinado porque sabemos que a uno
o al otro no le gusta. Son pequeños detalles que hacen grandes
rasgos.
Él
me ha demostrado que es una persona que esta en lo bueno y en lo
malo, que cuando he querido abandonar mis sueños el lo ha “impedido”
digo impedido así entre comillas porque no lo ha conseguido pues no
existe cosa más cabezota en el mundo que yo, pero este mundo esta
lleno de fascinantes personas como él que alomehor no son capaces de
hacer que alguien siga persuadiendo su sueño, pero si que nunca deje
de amar.
Según
el la vida es girar pomos; sólo espero, durante toda mi vida,
encontrarme delante de muchas puertas que me trasporten a nuevos
lugares, caminos o experiencias, que aunque el sepa que quizás no me
puede tener con el para siempre, me desea siempre lo mejor y dice que
siempre habrá alguien ahí para mi, y yo muchas veces me pregunto
¿por que para alguien como yo? Y el responde sutilmente: “porque
tú eres tú, especial”
No
he contado las veces que hemos discutido porque son muchísimas, creo
que quizás más de las que nos hemos dicho “te quiero”. Ahora tu
puedes pensar que nos decimos muy poco lo que nos queremos o que
quizás no lo hacemos pero lo cierto es que discutimos muchisimo, pero se
con certeza que siempre acabara con un enorme abrazo de oso y que no
querré que para entonces me suelte la mano nunca.

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