Era miércoles por la mañana, como
otro día cualquiera, pero esta vez ella paso de largo, él estaba confuso y
preocupado, no entendía nada, a ella se le escapó de su boca una pequeña
sonrisa burlesca, como le encantaba verle en esa situación, entonces él lo entendía
todo, era nada más que uno de sus juegos, y cuando ella menos se lo esperaba,
antes de que pudiera dar un paso más, él la agarró del brazo y la trajo hasta
sus labios carnosos y gruesos, ella le besaba sin cesar y de vez en cuando se
le escapaba otra de sus sonrisas que decían “ te quiero“. Y eso demuestra que
no hace falta apenas palabras porque está claro que su sonrisa burlesca hablaba
por si sola.
+ Porque este sentimiento, que
por mucho que lo intentes nunca podrás definirlo con una palabra, ni con mil,
solo hace falta sentirlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario